
En el jazz distintas voces pueden encontrarse sin dejar de ser ellas mismas.
Porque hay músicas que también construyen paz.
Las que nos enseñan a escuchar al otro,
a convivir en la diferencia,
a responder con libertad y respeto.
El jazz nació allí donde la dignidad humana se negó a guardar silencio.
Es música, pero también memoria, resistencia y libertad. Una forma de decir aquí estamos, de transformar la injusticia en expresión.
Hoy celebramos el poder de la música para defender la dignidad humana, tender puentes y hacer de lo común un lugar más justo y sensible.
¡Que el jazz suene en todas las plazas! ![]()
![]()


